Considerables progresos han surgido en los últimos años para el tratamiento de pacientes con EM. En la actualidad, a pesar de que todavía esta enfermedad no tiene un tratamiento que la cure, mucho es lo que los profesionales expertos en esta afección pueden ofrecer a sus pacientes.
No existe "el" tratamiento para la EM. Las instancias de tratamiento son las siguientes y deberán adecuarse a las necesidades de cada paciente en forma individual y según el momento que transite de la enfermedad:
- Tratamiento de la recaídas, brotes o ataques.
- Tratamiento de base o de fondo de la afección, que han aparecido en virtud de los nuevos conocimientos que se tienen de la misma. Aquí entonces se aplican las llamadas terapias inmunomoduladoras o las inmunosupresoras. Estas terapéuticas han permitido modificar la evolución natural de la enfermedad, disminuyendo la frecuencia y severidad de las recaídas y en algunos casos la progresión de la discapacidad.
- Tratamiento dirigido a manejar las molestias o síntomas de la enfermedad y que son relevantes para mejorar la calidad de vida y las actividades de la vida diaria.
- Un programa de rehabilitación física que engloba las distintas dificultades que las personas con EM puedan padecer.
- Una terapia de apoyo psicológico, para que los pacientes logren una adecuada adaptación a la enfermedad. Esto incluye terapias individuales y grupales.
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